4 de agosto
El que recibe al Espíritu Santo pasa por un proceso de transformación. Después de todo, nadie cambia de un día para el otro.
El que recibe al Espíritu Santo pasa por un proceso de transformación. Después de todo, nadie cambia de un día para el otro.
Las actitudes, los sacrificios y la obediencia incondicional prueban la veracidad de nuestras palabras.