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CUANDO SIENTES UN DOLOR O MALESTAR Y NO LO TRATAS O NO BUSCAS DIAGNOSTICARLO, ¿CUÁL ES LA TENDENCIA?

Seguramente muchos ya pasaron por eso o vieron que esto le sucedía a alguien. Comienza por un dolor molesto… primero solo duele de vez en cuando… tornándose más frecuente… con el pasar del tiempo, no puedes pensar en otra cosa que no sea en ese dolor que no pasa. ¿Qué sucede si no lo tratas? Puede evolucionar para una enfermedad o algo más grave.

El dolor es una de las señales de que algo en nuestro cuerpo está mal. Y, si frente al especialista, no eres sincero y dices cuáles son los síntomas… ¿podrá ayudarte el especialista, por más experimentado y capaz que sea? Aunque la medicina esté cada vez más avanzada, ¿será posible hacer algo por ayudarte si no has sido sincero? Pues bien, lo mismo sucede con las enfermedades de la fe.

“El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, pero el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?”

Proverbios 18:14

El espíritu del ser humano es su intelecto, la razón y es allí donde se expresa la fe. Cuando el espíritu del hombre está bien, él puede ser sustentado, pero si el espíritu estuviera abatido, como dice el versículo: “¿quién lo sostendrá?”.

¿Sabes cuál es la primera característica de una persona enferma en la fe? Ella ve todo con malos ojos. Todo a sus ojos está mal: ella misma, los otros y las circunstancias. Y para que tengas una idea de la seriedad que implica una persona con su fe enferma, es que ella va arrastrando esto a otras áreas de su vida, o sea, todo el resto va siendo afectado, aunque ella crea en Dios.

Por ejemplo, la persona va a la iglesia y escucha la Palabra de Dios, pero su la fe de ella estuviera contaminada por la duda, malicia, ansiedad, egoísmo, orgullo… o sea, si su espíritu estuviera enfermo, ¿quién la sostendrá? ¡Absolutamente nadie! Y, consecuentemente, todas las áreas de su vida serán igualmente afectadas. El Señor Jesús dejó claro: “Mi justo vivirá por la fe”.

Sin embargo, cuando la persona tiene su fe enferma, ella ve todo negativo, su fe se torna negativa y ella se compara no con la Palabra de Dios sino con su pasado, aceptado las críticas de los demás, como si se tratara de la Voz de Dios. La opinión de los otros le importa más que los Mandamientos y Promesas de Dios.

Por otro lado, cuando su fe está bien, positiva y dando frutos, no te dejas llevar por voces ajenas, calumnias o injusticias… pues, aun delante de todo eso, permaneces justo, fiel, probando la fuerza de tu fe.

“Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.”

Romanos 14:1

La duda es el primer síntoma de quien está enfermo en la fe. Por eso, no entre en contiendas o discusiones sobre la Palabra de Dios… si estás enfermo, procura fortalecer tu fe, buscando así, la ayuda del hombre de Dios, pero si estás fuerte, cuidado para no caer, fortaleciendo y protegiendo tu fe a través de la meditación y la práctica en la Palabra de Dios.

Hay reuniones y actividades muy importantes para fortalecer tu fe… como cuando participas los domingos, miércoles y viernes. Escuchar los Mensajes del Obispo Macedo diariamente por la radio, visitando su blog… siguiéndolo en Facebook. Dando tu testimonio en reuniones, radio, televisión cuando eres solicitado.

Dios es contigo y yo también.

OJF

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1 comment

  1. Comment by Luz Maria Mejia

    Luz Maria Mejia Responder 20 junio, 2017 as 14:46

    Gracias Sr obispo su enseñanza lo valoro mucho, Dios lo bendiga .

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