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¿QUIÉNES SON? ¿QUÉ LOS HACE SER DE ESA FORMA Y QUIÉN DECIDE DE QUE GRUPO FORMA PARTE?

Quien hace la distinción fue el propio Señor Jesús, pues es de esta forma que Él ve al ser humano en su relación con Dios: fríos, tibios o calientes.

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! ‘Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

Apocalipsis 3:15-16

El Señor comienza diciendo “Conozco tus obras”, o sea, Jesús sabe de quién y a quién le está hablando, más allá de conocer lo que aquella persona hace o deja de hacer. ¿Y que son las “obras”? Son el producto de nuestra fe, pues la Biblia dice que “la fe sin obras es muerta” … Y, así, Él distingue en primer lugar el “frío”, en segundo el “caliente” y, por último, el “tibio”, que es aquel que no es ni frío ni caliente, para Él este es el peor de todos.

El frío – Su fe está muerta, pues no tienen obras para mostrar. Vive en base a sus propios conocimientos, experiencias, y confía únicamente en la fuerza de su brazo. . Para él, Dios es una figura creada por el ser humano, con el cual no tiene ninguna relación. Y si dice creer en Dios es apenas de forma religiosa, tradicional y nada más, mostrándose indiferente a los Mandamientos, Promesas y Planes de Dios.

El tibio – No es frío ni caliente (un hecho que el Señor Jesús repite tres veces), está en el medio. Por estar en el medio, “encima del muro”, el Señor advierte, diciendo estar a punto de “vomitarlos de Su boca”. Por fuera aparenta ser un creyente celoso, pero por dentro es peor que el “frío”, por eso su fe es hipócrita. Cuando las cosas vienen bien, le favorecen, hasta demuestra gratitud a Dios con palabras… pero claro, todo de la boca hacia afuera, porque cuando las cosas no salen bien, o no suceden como fue pedido, planeado o esperado, enseguida murmura, culpa a los otros, a la Iglesia, a Dios, etc.

El caliente – Su fe está viva, obediente, sacrificial, perseverante, fuerte, pues tienen obras que presentar. Da prioridad a lo más importante, su relación con Dios y es en Él que el “caliente” invierte. Sus vestiduras son blancas, pues vive apartado del pecado… a pesar de ser pecador y fallo, no insiste en el error y si así se mantiene (cuidando para no “enfriarse”), será el vencedor, aquel que se sentará en el Trono, con su Señor.

Son nuestras obras las que determinan el grupo al que pertenecemos, o sea, si nuestra fe está muerta, somos fríos; si está al rojo vivo, somos calientes; y si somos meros hipócritas, conocedores de la Verdad, de la fe, y no practicamos, entonces somos tibios y, para estos, el Señor Jesús deja el siguiente consejo:

“Porque dices:”Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad”; y no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo, te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifeste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos para que puedas ver.‘Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso y arrepiéntete. ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo. ‘Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. ‘El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.’”

Apocalipsis 3:17-22

¡Dios es contigo y yo también!

OJF

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