Exit

“Y El dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y la señal para ti de que soy yo el que te ha enviado será ésta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adoraréis a Dios en este monte.” (Éxodo. 3.12)

¡Dios sabe cómo y dónde estás! La gravedad de la situación en la que te hallas, ya sea en el ámbito familiar, financiero, sentimental, espiritual, físico… y Él quiere librarte de ese sufrimiento, opresión, humillación, esclavitud… Quien sabe, hasta incluso te consideras una persona de Dios, pero en tu vida nada tienes de Él. Por eso, contéstame: ¿A quién has dado oídos? Al comienzo del versículo, está escrito: “Y dijo”. Quien escucha a Dios, a Dios obedece y sale de la esclavitud.

Estoy caminando rumbo al Monte Sinaí, al Monte de la Superación de ese gravísimo problema, imposible, para el cuál no te garantizan una solución. Después de librar al pueblo del Egipto (lugar de sufrimiento y cautiverio), Moisés conduciría al pueblo al Sinaí – Altar, donde tendrían la libertad plena (espiritual).

Dios no queda indiferente a tu sufrimiento o a tu dolor, pero, para que Él descendiera sobre el Monte Sinaí, en primer lugar, fue preciso que Moisés subiera. Lo mismo ocurre en los días de hoy, para que Dios descienda sobre nuestras vidas, es preciso que tu, yo, y cada uno de nosotros, SUBAMOS a Su Altar (Sacrificio).

¡Te veo en la Universal o en las Nubes!
¡Dios está contigo y, nosotros también!

Ojf

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