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EN LA VIDA ESPIRITUAL EXISTE UN ORDEN ESTRUCTURADO EN LO QUE PODEMOS LLAMAR DE “LINAJES”. ¿EN CUÁL SE ENCUENTRA USTED? SOLAMENTE USTED PODRÁ RESPONDER…

Dios quiere darle a los hijos LEGÍTIMOS de Abraham, por medio de la fe, una vida paradisíaca. Pero, no piense que con respecto a los hijos de Abraham existen apenas los Legítimos y los ilegítimos, pues en lo que se refiere a los mismos podemos ver que existen 3 linajes:

1. Los bendecidos que vienen de Isaac, del Altar, de la Fe Sacrificial, que son las estrellas del cielo; siempre están por encima y nunca por debajo. Estos están cerca de los Cielos, dónde habita el Señor; siempre reflejando la Grandeza de Dios, estando sobretodo salvos de todo mal, de las dolencias, de los vicios, de los problemas…entre tantas otras cosas. Piense conmigo: ¿cuál es el problema de aquí abajo que alcanza las estrellas de los cielos? ¡Ninguno!

2. Existen los premiados con los “regalos”, que son “los hijos de las concubinas”. Son apenas eso porque no tienen nombre, historia o testimonio…¿Fueron salvos? ¿Están con Dios? ¡No! En fin, son “los hijos de las concubinas”. Son aquellos que usan la fe solamente para superar problemas y conquistar las bendiciones físicas, en la salud, en la vida sentimental, económica y familiar.

3. En tercer lugar, existen “los hijos de la esclava” que, como dice la Biblia, heredaron mucho sufrimiento. Estos son como la arena del mar que siempre son pisados, problemáticos, sufridos, fanáticos, enfermos, miserables. En fin, constantemente esclavizados por los sentimientos, problemas, circunstancias, flaquezas…y siendo pisados-humillados por los hombres.

La propia Palabra de Dios anunció:

“Y él será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.”

Génesis 16:12

Su linaje no fue elegido previamente o impuesto por terceros; muy por el contrario, pues hoy nosotros tenemos la oportunidad de elegir con nuestras actitudes a qué linaje de la descendencia de Abraham iremos a pertenecer. Si vamos a caminar por el (1) camino del Altar para ser las estrellas (Libres, Bendecidos y Salvos); el (2) camino del anonimato y no ser nadie (tener apenas conquistas…); o todavía caminar el (3) camino de la incredulidad para ser pisados (Esclavizados…).

¡Cada uno haga su elección!
Yo ya hice la mía.

¡Dios es contigo y yo también!

Ojf

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