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¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar?

22 de noviembre 2019

¿Cuál es la diferencia entre oír y escuchar?

Nuestros sentidos a menudo nos hacen bromas porque nos hacen ver, escuchar o sentir lo que queremos … pero ciertamente no debemos …

¿Cuál es la primera puerta que Dios necesita que usted y yo abramos para que Él entre? Los pensamientos. Es por eso que nos dejó su Palabra, porque son Sus pensamientos. Jesús afirmó que debemos amar a Dios con todo nuestro entendimiento.
La segunda puerta son los ojos, que son la lámpara del cuerpo. Si nuestros ojos son malos, todo nuestro cuerpo está lleno de tinieblas; Si nuestros ojos son buenos, todo nuestro cuerpo está iluminado.
La tercera puerta son los oídos. El Señor Jesús repitió en cada carta de Apocalipsis: «Que cualquiera que tenga oído oiga lo que dice el Espíritu Santo».
Usted puede pensar: pero todas las personas que tienen oídos oyen. Error. Todos los que tienen oídos escuchan, pero oír es diferente. Oír es poner atención.
La gente escucha muchas voces, muchos ruidos. Pero aquellos que tienen oídos (los oídos espirituales) oyen la Voz de Dios y obedecen Su Palabra. Cuando tenemos los oídos abiertos no solo para escuchar sino para oír la palabra de Dios, entonces Lo obedecemos. Esta es la gran diferencia entre escuchar y oír.

¿La mayoría de la gente en la iglesia escucha o oye?

Escuchan. No oyen, no practican, no aceptan, no siguen lo que se dice y, en consecuencia, se desvían. Se cansan, se aburren de sí mismos, de la familia, del gobierno, del mundo… Con todo, menos com la falta de obediencia a la Palabra de Dios.
Siempre escucharemos voces que dicen: «No vale la pena ser honesto, ir a la iglesia, perdonar, diezmar», ni por eso debemos dejar de oír a Dios.
Cada uno de nosotros tiene que decidir si hacer lo que otros dicen o lo que Dios ordena.
Cuando Dios sacó al pueblo de Egipto, primero lo llevó al Altar natural de Dios, al Monte Sinaí.
Cuando llegaron al Monte, Él no les permitió subir a todos, solo Moisés lo hizo y permaneció allí durante 40 días. Mientras tanto, tres millones de personas estaban al cuidado de Aaron, el hermano mayor de Moisés.
Muchos dijeron que Moisés se había ido, que había muerto, que había huido o que los había engañado.
Cuando Moisés bajó del Monte con las dos Tablas de la Ley, se sorprendió, porque ya en los Diez Mandamientos Dios sabía lo que estaba sucediendo allí.
La gente había oído las muchas voces, incluso el propio Aaron, que dejó de oír la Voz de Dios para escuchar la Voz de la gente y creó un dios de oro.
Por la puerta de sus oídos dejaron entrar el mal, y el que eligió idolatrar a ese dios de oro fue muerto.
Cuidado.
El hermano de Moisés fue influenciado y sufrió las consecuencias.
Nosotros también escuchamos muchas voces, pero solo tenemos que oír la Voz de Dios y esa es la que tenemos que obedecer, porque nos guiará y protegerá.


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