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Si no es envidia … es qué?

26 de abril 2019

Si no es envidia … es qué?

Unos justifican con el hecho de ser humanos y sólo desear lo mismo para sí … otros simplemente no esconden la envidia que oscurece su corazón y los ciega de rabia

SOMOS HUMANOS … es un punto firme e innegable, ya que esta realidad justifica y nos permite comprender muchas, si no la gran mayoría, de nuestras reacciones. La alegría, la tristeza, el miedo, el deseo, la voluntad, el amor e incluso una incontrolable rabia … son todas emociones humanas, siendo que es contra las negativas que muchas veces tenemos que luchar interiormente.
 
Pero, ahora, responda a esta cuestión: ¿es posible que alguien esté bien con Dios y esté infeliz o molesto con el éxito, superación o aprobación de su hermano en la fe? Simplemente, esta es una emoción que el cristiano no puede o no debe cultivar, ya que la misma va en contra de los principios de lo que él profesa.
 
Hay un ejemplo en la Biblia en que esto sucedió … un hermano, incluso de sangre, se quedó mirando al suelo en lugar de mirar a lo Alto, se puso triste en vez de estar alegre, todo porque su hermano fue aprobado y él no … hablamos de Caín.
 
Sin embargo, no fue cuando Caín tuvo envidia de Abel, su hermano, que su caída se desenrolo … la caída de Caín se proporcionó cuando despreció el Altar de Dios. A partir de ahí, comenzó a diseñar planes llenos de malicia y de odio, como muchos lo hacen hoy en día, incluso, los que se dicen “hombres de Dios”, lo que revela sólo una cosa: la ausencia del Espíritu Santo.
 
Pues, una persona con el Espíritu de Dios no planea perjudicar a nadie … JAMÁS! ¡ESO ES ANTI-BIBLICO! Y Caín, al actuar de esa forma, estaba asumiendo su verdadero carácter, su egoísmo, su orgullo, que ciega a la persona, que no permite que ella se vea a sí misma.
 
La gran verdad es que una persona orgullosa culpa a todo el mundo menos a sí misma. Pero si usted admite que muchas veces da por sí, en su mente, a planear o desear el mal contra alguien, al menos usted está reconociendo, sin embargo, le aseguro ya que eso es la ausencia del Espíritu Santo, independientemente de la posición que usted pueda ocupar en la Iglesia.
 
Estimado lector, una clara señal de que la persona está mal espiritualmente, es el éxito de los demás comenzar a molestarla. Porque cuando la persona está mal en este ámbito, ella se preocupa de “aparecer” para los demás, ya cuando está bien espiritualmente, su única preocupación es siempre y constantemente en “aparecer” para Dios. ¡Medite sobre eso!

Eia!!!

— OJF


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